En un operativo de alta seguridad custodiado por un cuerpo de reacción inmediata, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) hizo efectivo el traslado definitivo de Olmedo López y Sneyder Pinilla. Ambos exdirectivos son señalados como los principales cerebros detrás del multimillonario desfalco en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd). La medida los saca de sus reclusiones transitorias para confinarlos en un pabellón de alta seguridad de la penitenciaría La Picota, en el sur de la capital.
El traslado se ejecutó bajo estrictas medidas de control debido al perfil de los detenidos. Las imágenes difundidas por los canales institucionales mostraron a los exfuncionarios esposados de pies y manos, vistiendo chalecos antibalas y fuertemente custodiados por agentes especiales. Fuentes de la Fiscalía General de la Nación señalan que esta decisión busca garantizar que no exista riesgo de fuga ni manipulación de las pruebas restantes, en momentos en que el proceso judicial avanza hacia la etapa de acusaciones formales.
El impacto político de la medida no se hizo esperar. El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, validó públicamente el procedimiento publicando el video oficial del traslado a través de sus redes sociales bajo la premisa de que “aquí no hay coronas”. La opinión pública y diferentes sectores políticos siguen de cerca este caso, catalogado como uno de los mayores escándalos de corrupción administrativa de los últimos años, mientras la defensa de los implicados intenta negociar un principio de oportunidad a cambio de delatar a otros altos mandos vinculados.







